¿Cómo aislar una ventana corredera contra el frío y el ruido exterior?

aislar ventana corredera

Si alguna vez has notado que entra corriente por la ventana aunque esté cerrada o que los ruidos de la calle parecen colarse al interior de la estancia, no eres el único que ha experimentado estos problemas. Las ventanas correderas son muy prácticas, sí, pero también pueden convertirse en un coladero de frío y de ruido si no están bien aisladas.

La buena noticia es que no hace falta cambiar toda la carpintería ni hacer una gran reforma para mejorar la situación. Existen soluciones sencillas y eficaces que puedes aplicar tú mismo o con ayuda profesional, y que te ayudarán a ganar en confort, reducir el gasto en calefacción y, de paso, disfrutar de un hogar mucho más silencioso.

En este artículo te contamos, paso a paso, cómo aislar una ventana corredera del frío y del ruido con consejos y opciones para todos los presupuestos.

Elementos importantes para un buen aislamiento térmico en ventanas correderas

El marco: más importante de lo que parece

Puede que al pensar en el frío que se cuela por la ventana lo primero que te venga a la cabeza sea el cristal… pero ojo, que el marco también tiene mucha importancia. Es, literalmente, la base de la ventana, y si no está bien diseñado o instalado, se convierte en un auténtico coladero.

Dos cosas son clave aquí: por un lado, la transmitancia térmica, que es una forma técnica de decir cuánto calor se pierde (o entra) por el marco. Cuanto más bajo sea este valor, mejor aislará. Por otro lado, la absortividad también cuenta, ya que no todos los colores se comportan igual. Por ejemplo, un marco blanco refleja más la radiación solar que uno oscuro, lo que ayuda a mantener el interior más fresco en verano.

El vidrio y su papel en el aislamiento

En una ventana, el cristal ocupa la mayor parte de la superficie, así que es lógico que tenga un peso enorme en el aislamiento. No todos los vidrios son iguales: algunos incluyen capas metálicas especiales que hacen de barrera contra el frío, el calor y también el ruido.

Estos tratamientos no se ven a simple vista, pero se notan, y mucho. Además, si el vidrio es demasiado fino o no tiene cámara de aire, el calor y el frío entran como Pedro por su casa. Por eso, siempre que puedas, apuesta por cristales con tratamientos térmicos.

El hueco: el enemigo silencioso

Y llegamos al gran olvidado: el hueco. Sí, ese espacio entre la ventana y la pared que parece inofensivo pero que, si no está bien sellado, hace que todo lo anterior pierda eficacia. Es un punto débil por el que se escapa el calor en invierno y se cuela el ruido en cualquier momento del día.

Revisar los materiales con los que está sellado ese hueco y asegurarse de que no hay fisuras ni grietas es más importante de lo que parece. Un pequeño espacio mal cerrado puede arruinar todos tus esfuerzos por tener un hogar confortable.

Consejos para proteger tus ventanas del frío

Revisa la instalación

Por muy buena que sea la ventana, si está mal instalada, ya puedes tener el mejor cristal del mundo que el frío se va a seguir colando. Por eso, lo primero que deberías hacer es echarle un vistazo a cómo está colocada. ¿Ves alguna rendija? ¿Notas corrientes? Entonces algo falla.

Cosas como unos herrajes de calidad, el correcto sellado de juntas y molduras, o incluso los orificios de ventilación y evacuación del agua bien ubicados, pueden marcar la diferencia. A veces solo hace falta ajustar o rellenar una pequeña fisura para notar un cambio enorme en el aislamiento.

Burletes

Si hay un truco barato y resultón, ese es el de los burletes. Estas tiras, que puedes encontrar en ferreterías o tiendas de bricolaje, se colocan fácilmente en los perfiles de la ventana y ayudan a sellar mejor el cierre. Evitan que el aire entre por las rendijas típicas de las correderas.

Los hay de distintos materiales, como goma o silicona, y aunque parezcan poca cosa, cumplen con su cometido de maravilla. Eso sí, revísalos cada cierto tiempo porque con el uso se desgastan. Si ves que están despegados o que las cerdas están abiertas, toca cambiarlos.

Caja de la persiana

Otro punto por el que se pierde mucho calor (y casi nadie lo sospecha) es la caja de la persiana. Ahí dentro suele haber un buen hueco, y si no está aislado, es como tener una ventana abierta todo el invierno sin darte cuenta.

Hoy en día existen materiales específicos para aislar esta zona, fáciles de instalar y bastante económicos. Así que si notas que esa parte está siempre más fría o incluso oyes más ruido desde ahí, plantéate reforzarla.

Sella bien el marco

Volvemos al marco, porque si no está bien sellado, por ahí se va buena parte de la eficiencia de tu ventana. Es lo que se llama un puente térmico, y básicamente significa que el calor y el frío pasan sin impedimentos. Con un poco de silicona selladora y algo de maña, puedes rellenar esos pequeños huecos entre el marco y la pared. Si prefieres no complicarte, también puedes llamar a un profesional.

Láminas aislantes para el vidrio

Una alternativa económica si no puedes cambiar el cristal es colocar láminas aislantes transparentes. Estas películas se adhieren al vidrio y actúan como una capa extra contra el frío y de paso también reducen el ruido.

Además, son bastante discretas ya que apenas cambian el aspecto de la ventana y se pueden colocar en casa sin necesidad de herramientas complicadas. Perfectas para quienes quieren mejorar el aislamiento sin meterse en reformas.

Doble acristalamiento

Si quieres subir de nivel, no hay duda, el doble acristalamiento es una de las mejores decisiones que puedes tomar. Este tipo de ventanas tiene dos cristales separados por una cámara de aire (o gas), que actúa como barrera térmica.

El resultado: menos frío, menos calor en verano y, menos ruido. Y si optas por un cristal más grueso, el efecto aislante se multiplica. Es una inversión inicial más alta, sí, pero que a medio y largo plazo se amortiza con creces.

Cortinas y estores térmicos

Y por último, no subestimes el poder de unas buenas cortinas térmicas o estores ignífugos. Además de vestir la habitación, añaden una capa más entre la ventana y tu espacio interior, reteniendo parte del calor en invierno. También ayudan a mantener el ambiente más fresco en verano. Así que, si puedes, combina todas estas soluciones para sacarle el máximo partido al aislamiento de tus correderas.

Consejos para proteger tus ventanas del frío del ruido exterior

¿Cómo entra el ruido y por qué afecta tanto?

El frío molesta, pero el ruido puede volverte loco. Sobre todo si vives cerca de una calle muy transitada, una zona con bares o simplemente tienes vecinos ruidosos. El problema es que muchas ventanas correderas dejan pasar más sonido del que deberían, y eso puede hacer que tu casa deje de ser ese lugar tranquilo donde desconectar.

El ruido se cuela principalmente por dos vías:

  • Una es la difracción, que ocurre cuando las vibraciones del sonido atraviesan los materiales.
  • La otra es la filtración, cuando directamente entra por rendijas, huecos o malos sellados.

Y aunque parezca un detalle sin importancia, tener ruido constante, aunque sea de fondo, puede afectar al descanso, a la concentración o incluso al estado de ánimo. Por suerte, hay formas de ponerle remedio sin necesidad de hacer grandes reformas. Ahora que sabes cómo entra el ruido exterior, te voy a explicar que debes hacer para evitar que entre.

Ventanas antirruido

Si de verdad te molesta el ruido exterior y estás pensando en renovar tus ventanas, plantéate seriamente instalar ventanas con tecnología antirruido. Estas ventanas están diseñadas específicamente para reducir decibelios y lo hacen de maravilla.

Llevan acristalamiento múltiple y, en muchos casos, vidrios laminados en el interior que funcionan como una barrera frente al sonido. Con una instalación bien hecha, puedes notar una diferencia brutal, sobre todo si vives en zonas ruidosas.

Contraventanas

Puede que te suenen a algo anticuado, pero las contraventanas siguen siendo una solución estupenda para reforzar el aislamiento acústico. Actúan como una segunda capa protectora que amortigua el sonido antes de que llegue al interior.

Eso sí, necesitas algo de espacio para poder abrirlas y cerrarlas cómodamente, así que no siempre son viables. Pero si puedes instalarlas, ganarás en aislamiento térmico y acústico de golpe. Son un dos por uno.

Láminas acústicas

¿Quieres reducir el ruido sin tener que cambiar toda la ventana? Las láminas acústicas pueden ser tu solución. Se pegan directamente sobre el cristal y forman una película que amortigua el paso del sonido.

Algunos modelos incluso tienen efecto térmico o de control solar, y otros permiten reducir la entrada de luz si lo necesitas. En ciertos casos, es recomendable montar un marco adicional para fijar láminas más gruesas, pero si prefieres algo más discreto, las versiones adhesivas son muy fáciles de colocar.

¿Merece la pena mejorar el aislamiento?

Después de todo lo que hemos visto, quizá te estés preguntando: “¿Realmente compensa invertir en el aislamiento de las ventanas correderas?” La respuesta corta es sí. Y la larga… también.

Mejorar el aislamiento térmico y acústico de tus ventanas no solo se nota en invierno cuando el frío aprieta, sino también en verano, cuando agradeces que no entre todo el calor. Y no hablemos del ahorro en calefacción y aire acondicionado: mes a mes, lo notarás en la factura.

Además, vivir sin ruidos constantes del exterior, sin sentir corrientes, sin tener que taparte con una manta en el salón mientras tienes la calefacción encendida… eso, no tiene precio. El confort que se gana en casa se traduce en una mejor calidad de vida, descanso más reparador, menos estrés y, en definitiva, un hogar más acogedor.

No hace falta que lo hagas todo de golpe. Puedes ir aplicando pequeñas mejoras paso a paso: poner burletes, sellar el marco, usar cortinas térmicas, instalar una lámina aislante… y cuando te lo puedas permitir, apostar por un doble acristalamiento o unas ventanas antirruido.

Al final, se trata de hacer que tu casa sea el lugar donde de verdad te apetece estar. Y si podemos conseguirlo tapando un par de rendijas y poniéndole solución al ruido, ¿por qué no empezar hoy mismo?